No nos debíamos de conocer. Sin embargo, ciertos eventos desafortunados para ambos, que incluyen la burocracia y el odio, hizo que nos cruzáramos.
Llegué a la conclusión que debía hacerme este tatuaje con él aún sabiendo que no había logrado llegar a mi destino, creí.
Creí en lo especial de este encuentro y que no solo era un tatuador sino más bien un artista.
Sólo buscaba que plasmara en tinta una palabra que me ha acompañado durante años, pero al final me convertí en un lienzo.
Gracias por dejarme vivir tu arte.
